17.2.09
15.1.09
Iniciamos: Domingo 18 de enero
24.11.08
20.11.08
Novedad editorial 3 - Noviembre 2008

En contraportada:
Samuel Johnson escribió Rasselas, príncipe de Abisinia en enero de 1759. El pago por la obra lo destinaría al tratamiento de una grave enfermedad que su madre padecía -ésta murió mientras Johnson escribía la novela y el dinero sirvió para pagar el funeral-. Las raíces de esta "novela filosófica" se remontan a la traducción que el escritor inglés hizo de Viaje a Abisinia, de Jerónimo Lobo, en 1753.
"... Aunque no hubiera escrito nada más, Rasselas le habría valido para que su nombre fuera inmortal en el mundo de la literatura. Este cuento, provisto de todos los encantos de la imaginería oriental, y de toda la fuerza y la belleza de que es capaz la lengua inglesa, nos lleva de la mano por las escenas más importantes de la vida humana y nos muestra que esta etapa de nuestro ser está llena de "vanidad y vejación del espíritu"... El Cándido de Voltaire, escrito para refutar el sistema del optimismo, objetivo que ha culminado con gran éxito, es maravillosamente similar en cuanto a su plan y desarrollo al Rasselas de Johnson: es más, he oído decir a éste que si no se hubieran publicado tan seguidos el uno del otro -Cándido se publicó un mes después-, lo que probaba que no hubo tiempo para la imitación, habría sido inútil negar que el plan del que salió después era emulación del anterior. Si bien la tesis que ilustran ambos libros es la misma, esto es, que en nuestro estado actual abunda el mal y no el bien, la intención de ambos escritores era muy diferente. Sospecho que Voltaire sólo se propuso, con su desenfado profano e incluso impío, desacreditar la fe en la Providencia que todo lo regula; Johnson, por su parte, poniendo de manifiesto la naturaleza insatisfactoria de las cosas temporales, quiso más bien dirigir las esperanzas del hombre hacia lo eterno".
James Boswell, Vida de Samuel Johnson.
Traducción del inglés: Eduardo Charpenel Elorduy
Novedad editorial 2 - Noviembre 2008

En contraportada:
¿En qué sentido, más allá del puramente metafórico, Martin Heidegger ha sido el último chamán del pensamiento, el último carismático representante de la gran filosofía? ¿Cuál es el secreto de su perdurable presencia en el debate cultural contemporáneo? A través de diversas conversaciones sostenidas con amigos, discípulos y estudiosos de Heidegger, Volpi y Gnoli buscan revelar la personalidad del polémico autor de Ser y tiempo. Desde sus maneras personales en familia hasta su presunta filiación al nacionalsocialismo, El último chamán nos aleja de los prejuicios y malos entendidos que se adjudican a Heidegger, al tiempo que nos acerca a sus carencias y limitaciones humanas. Heidegger tenía el poder chamánico de encantar a sus alumnos y detractores, al tiempo que recorría caminos que parecen incomprensibles para un pensador de su altura.
Traducción del italiano: Jesús Salazar Velasco
¿En qué sentido, más allá del puramente metafórico, Martin Heidegger ha sido el último chamán del pensamiento, el último carismático representante de la gran filosofía? ¿Cuál es el secreto de su perdurable presencia en el debate cultural contemporáneo? A través de diversas conversaciones sostenidas con amigos, discípulos y estudiosos de Heidegger, Volpi y Gnoli buscan revelar la personalidad del polémico autor de Ser y tiempo. Desde sus maneras personales en familia hasta su presunta filiación al nacionalsocialismo, El último chamán nos aleja de los prejuicios y malos entendidos que se adjudican a Heidegger, al tiempo que nos acerca a sus carencias y limitaciones humanas. Heidegger tenía el poder chamánico de encantar a sus alumnos y detractores, al tiempo que recorría caminos que parecen incomprensibles para un pensador de su altura.
Traducción del italiano: Jesús Salazar Velasco
Novedad editorial 1 - Noviembre 2008
En contraportada:"¿Cómo pudo la semilla celeste encontrar lugar en nuestro duro suelo, ahí donde la necesidad y la indigencia contienden por cada parcela? Hemos sido desterrados del espíritu originario y no podemos ascender nuevamente hasta él".
Arthur Schopenhauer a Johanna Schopenhauer, diciembre de 1806.
El lector tiene en sus manos una selección de las epistolas de Schopenhauer. El propósito de este compendio es alumbrar el recorrido del filósofo alemán en pos del reconocimiento intelectual: una tarea que asumió como la más primordial de su existencia. En ese sentido, la palabra "obstinación" inserta en el título no pretende designar la actitud de alguien que no oyó consejos, sino la perseverancia de alguien que tenía la convicción de haber alcanzado la meta fijada.
Traducción del alemán: Eduardo Charpenel Elorduy
28.3.08
www.loslibrosdehomero.com
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